La monarquía europea
El fútbol, un deporte que genera pasión en multitudes, empieza a sufrir un flagelo en su estructura. Los clubes argentinos cada vez están más adeudados, sus patrimonios decrecen, problema con las barras, entre tanto barullo. Lo deportiva no queda atrás, va en degradé. Jugadores prematuros que se van rápido de sus clubes, poca jerarquía, técnicos que duran poco en su cargo. Si estos temas los comparamos con el viejo continente, las diferencias entre los grandes clubes europeos y los argentinos es abismal.
Las potencias futbolísticas actuales, los que se mantienen en la alta esfera podríamos decir que entre ellos se encuentran el Bayern Múnich, Real Madrid, Barcelona, Manchester City, Chelsea, París Saint Germain, un equipo más o un equipo menos. Algunos de ellos son clubes como es el caso de "El Barsa" o "Los Merengues", también como lo son Boca o River en Argentina. Pero la diferencia es estremecedora en todos los ámbitos. Los clubes argentinos deberían tener la fórmula europea para el mejoramiento de los mismo.
Por otro lado, están los equipos ingleses y el PSG, clubes que dejan de ser clubes y se transforman en empresas por sus dueños -jeques árabes o magnates- que desembolsan dinero y los llenan con estrellas deportivas. Esto en argentina no ocurre ya que por ley los clubes son asociaciones civiles. Una gran diferencia entre los clubes argentinos y las empresas europeas es que el club de barrio cumple una gran función en el desarrollo de la sociedad. Cosa que no ocurre en el viejo continente. Pero la creación de estos nuevos club-empresa puede llegar hacer una solución para la decadencia en lo deportivo y en lo económico. Y que esto mejore enérgicamente este fútbol argentino, cada vez más machacado, desolado, triste, con cada vez menos caños, menos gambetas, menos toques, menos goles.
Quizá algún día vuelvan los grande hacer grandes, ya no en formato club, sino en formato empresa.
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